No quería dormirme sin dejar, en algún lugar del mundo, noticia de vos.
Sonrío con sinceridad cuando te siento cerca, tenés una manera muy particular de colorear las palabras, de arrancar carcajadas, de no medir los silencios. Tenés, vos, una particular manera de querer.
Sos molesto y malaclase y grosero, pero te las arreglás para ser encantador, para transmitir todo lo que tenés dentro, todo lo bonito, con un roce cualquiera. Muchas gracias, cariño, por querer transmitirme eso a mí, por querer compartirte conmigo, gracias por romper los pactos, por sacar la lengua, por sonreír de lado, por agarrarme la mano. Gracias, por los insultos camuflados de te quiero, y también, viceversa.
(via tocaconlosojos)